Lógica Analógica

Política

Falacias sobre la independencia: Por etnicismo

Los medios desde Madrid tratan de vender la imagen de que este es un proyecto étnico. Como si los Puig, los Benseny o los Fuster, quisieran acabar con los García, los López o los González. Hay que conocer muy poco Catalunya para creer algo así.

Recuerdo cuando Carod-Rovira era el líder de ERC como los medios insistían en que el político quería esconder que su padre era aragonés y, encima, guardia civil. La realidad es que, antes de la campaña de desprestigio, ya sabíamos que era así porque lo había explicado muchas veces… ¡él!

Ejemplos como el de Carod hay a patadas. Ha habido una obsesión en buscar orígenes no catalanes en gente que ha defendido la independencia como si eso fuera una contradicción. Lo que sucede es que los independentistas hemos hecho bandera de no ser pura sangre catalanes.

Raül Romeva, el candidato de Junts pel Sí, nació en Madrid. Antonio Baños, el candidato de la CUP no tiene un apellido catalán. El ya ex número uno de la CUP en el parlamento es David Fernández y ya ha explicado varias veces que su madre no es catalana.

El lugar donde se probó la inmersión lingüística fue en Santa Coloma, animado por unos padres llegados del resto de España. Los líderes de Súmate hacen bandera de sentirse españoles y, a la vez, luchar por la independencia.

El hecho de que muchos que somos nietos o hijos de gente nacida fuera de Catalunya es, en realidad, un motivo de orgullo. Alguna cosa habremos hecho bien en esta tierra si tantos recién llegados se abren a empujar un proyecto de este tipo.

Lo curioso es que son entidades españolistas las que han hecho campaña por los apellidos. También son ellos los únicos que hacen un uso constante de la palabra insultante “charnego”. No hablo de twitter, donde todos sabemos que hay de todo en todas las casas y donde todos hemos perdido más de una vez los nervios. Hablo de tribunas importantes.

También es curioso que les preocupe tanto que algunas entidades de inmigrantes muestren su apoyo al proceso. Por lo que a mi respecta, cada vez que el 9N vi entrar a un inmigrante en el colegio electoral, lo viví como un triunfo.

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