Lógica Analógica

Política

La comodidad de la residualidad

Assemblea CUP

No es nuevo que al catalanismo le cueste encontrar puntos de acuerdo. A cada nuevo paso, añadimos nuevas dificultades. El 9N, el acuerdo de Junts Pel Sí y ahora la investidura de Mas.

Los que no somos de la CUP, hemos de reconocer que tienen toda la legitimidad para llevarnos a nuevas elecciones si no pasa lo que han defendido. Tienen un papel muy complicado. En campaña prometieron dos cosas que se han mostrado incompatibles: no investir a Mas y no parar el proceso. Hagan lo que hagan, fallarán a algunos de sus votantes.

El soberanismo tiene dos posibilidades: o encontrar una síntesis y ganar o implosionar y poner en stand by por una temporada muy larga el camino hacia la soberanía. Así de sencillo. A estas alturas, me parecen increíbles las posiciones consistentes en defender la expulsión del proceso de la CUP. También de los que defienden el fin de Mas, que es la forma de simbolizar que se expulsa a CDC y a las personas con posición de centro derecha.

Hoy esta decisión está en manos de la CUP. Les guste o no. Diga la Gabriel lo que diga. Y hay otro hecho: Junts Pel Sí ha hecho un documento con una propuesta de acuerdo. Este incluye un plan de choque social. Y la red básica universal. Y una fórmula de control total sobre la figura del presidente (con vicepresidencias que vacían de competencias la presidencia y con una moción de confianza en medio año). Todo esto suscrito por una fuerza de centro derecha. Mientas, ¿qué movimiento ha hecho la CUP?

La CUP se ha de definir. Y debería analizar los escenarios posibles. Imaginemos que vota no a Mas y vamos a nuevas elecciones. Desde el punto de vista de partido, perderán una parte de los votos que buscaban garantizar que el proceso tenía en cuenta políticas de izquierdas y, a la vez, seguía avanzando. Acabarán en Junts Pel Sí (o ERC, si se presentan por separado). Está por ver si esta vez la Colau se mojará en el proceso electoral, lo que probablemente haría daño electoral a la CUP.

Desde el punto de vista de país, el desencanto palpable de la gente haría los resultados de las hipotéticas elecciones imprevisibles. Pero sobre todo haría que los votos que se fugaran de la CUP a Podemos no trabajaran por el proceso, lo que dejaría el soberanismo sin capacidad de articularse políticamente.

Pongamos que Mas acepta el reto de la CUP y deja de optar al cargo de presidente. CDC hoy sólo tiene un activo; el presidente. De esto todo el mundo es consciente. Y algunos creen que matando al líder carismático, matas la ideologia. Es un error terrible. Efectivamente, hoy Mas es la única garantía que el proceso se hará teniendo en cuenta su sensibilidad política. Igual que hacer el proceso sin la CUP seria un error porque dejaría de interesar a una parte importante de Catalunya, apartar a Mas haría lo mismo con el centro derecha catalanista. ¿Por qué Unió va loca por nuevas elecciones? ¿Y Podemos-Iniciativa? ¿Hace falta que lo digan más claro?

Por lo que a mi respecta, si un gobierno con todos implicados me pide algo, lo haré. Si hace falta, asumiré riesgos. Ahora, si ganan los que defienden que Mas se vaya, que no cuenten conmigo. La razón es sencilla; si a un presidente que ha sido imputado por poner las urnas, que ha defendido el proceso, que le han buscado las cosquillas durante 3 años, que lo han presionado las élites españolas y también las catalanas (no olvidemos qué quieren el establishment catalán), el pueblo lo deja colgado, ¿qué me harían a mi? Que se la jueguen otros…

¿Y si la CUP encuentra la forma de dar el consentimiento a Mas? Pagarán un precio, como en el caso del no. Pero Catalunya tendría un gobierno que llevará a cabo algunas políticas que han defendido durante años (decreto de pobreza energética, inicio del proceso, e inicio de importantes políticas sociales). Posiblemente se desencadene el proceso de golpe. Veremos qué reacción tiene Madrid frente al acuerdo. Y frente a una agresión de Madrid, ¿qué hará el sector próximo al soberanismo de Podemos y sus líderes?

Mirant de huir de personalismos, la CUP ha caído en el peor de todos: el personalismo en negativo. Sin mirar ninguna de las propuestas que ha hecho para ser investido. Olvidando lo que hicieron ellos mismos la pasada legislatura.

Ahora han de resolver su propio dilema vital. La política consiste en esto: gestionar la frustración cuando tomas conciencia que, incluso con poder, las cosas no siempre son como te gustaría que fueran. O eso o vivir en la comodidad de ser residual.

Política

¿Camino del lost-lost?

Artur Mas i Antonio Baños

En los últimos años ha hecho fortuna una expresión en inglés utilizada en negociación; el win-win. Esta se produce cuando dos partes encuentran un punto de acuerdo que beneficia a los dos. Todo el el que se sienta en una mesa de negociación, persigue encontrar este punto. Está claro que siempre es más fácil teorizar que hacer las cosas…

Ni que sea una lección teórica, los negociadores de la investidura al Parlament necesitan una. El catalanismo se encuentra en un punto de difícil salida en medio de una negociación que ha enloquecido. Ya es normal que esto pase en la búsqueda del punto común. Pero la cosa se está yendo demasiado lejos. Y creo que es porque se asumen como ciertas cosas que están para comprobar.

El sobiranismo ganó las elecciones catalanas. No sólo porque tiene más parlamentarios que el unionismo. No sólo porque, cada nueva elección gana apoyos. No sólo porque la realidad nos está demostrando que el sobiranismo no ha encontrado su techo. Sobre todo, porque el relato está calando. Porque el que vota a favor lo hace pensando en un futuro mejor y el que lo hace en contra lo hace porque cree que éste futuro es imposible. Porque el unionismo continúa basando su discurso en una ley que pasa por encima de los votos de la gente, en el miedo, en la amenaza… Si este es el panorama, el sobiranismo tiene mucho trabajo hecho.

Pero los resultados estaban envenenados. JxS necesita al menos dos votos de la CUP para investir su candidato. La CUP dijo por activa y por pasiva que bajo ningún concepto investirían a Mas. Y esto nos trae a un callejón sin salida de muy difícil solución.

Las negociaciones con Mas acostumbran a ser todas iguales. Todo y su hermetismo, su táctica ha sido la misma. Se abre la negociación con la otra “parte”. Algunas personas de su entorno dicen públicamente que el acuerdo quizás no será posible. Imagino que con esto pretende ablandar a la otra parte. Después empieza la negociación, que se alarga hasta el límite. Todo parece imposible, pero él siempre tiene una carta bajo la manga. Una oferta irrenunciable. Una oferta en la que se acerca mucho al que quiere la otra parte pero sin ponerse a él en un punto donde se escenifique una derrota. Esta táctica le ha salido bastante bien al menos dos veces; el 9N y el acuerdo de Junts Pel Sí.

Ahora tocaba negociar con la CUP. Las dos partes llegan con un punto irrenunciable y contradictorio a la mesa de negociación; la investidura de Mas. La primera semana hubieron declaraciones de las dos bandas explicitando que aquel punto era irrenunciable. Pero después sentaron e hicieron el que toca en una negociación. Discreción y, sobre todo, convertir la negociación en una cuestión poliédrica. Toca hablar de muchas cosas y hacer muchos acercamientos en diferentes cuestiones.

Todo el mundo daba por hecho que el martes del debate de investidura llegaríamos a la primera votación con un no de la CUP. Creo que en Mas tomó una decisión muy racional: dejar que la CUP escenifique el no. Y acto seguido, se sacó el as de la manga…

Artur Mas se puso en manos de la CUP. Cedió mucho poder a los vicepresidentes y, además, abrió la puerta a que la CUP pudiera echarlo de aquí a 10 meses. Es una jugada arriesgada pero difícil de rechazar. Pero la CUP lo hizo y tengo dudas que Mas pueda ofrecer algo “mejor”.

Además de todo esto, todo el mundo ha podido ver como JxS hacía aproximaciones a la CUP. Hizo una declaración parlamentaria que, parece, hubieran preferido hacer una vez formado el gobierno. Artur Mas hizo un discurso de investidura con un marcadísimo discurso social; incluso llegó a hablar de renta básica universal, una de las grandes banderas de la izquierda.

Pero la CUP se ha mantenido firme en su tesis inicial; esto no es posible con Mas al frente. Y entonces, todo aquello que hasta ahora se había gestionado con la cabeza, se está gestionando con el estómago. En especial, las presiones por parte de los diputados de CDC a la CUP desde todas las tribunas posibles, hasta expresiones ridículas, como la de Francesc Homs, diciendo que están junto al PP, Ciutadans…

Para mí, ERC ha hecho el que se tenía que hacer. Ha mantenido silencio. Estoy seguro que han facilitado este camino de CDC hacia un discurso más social que hiciera posible el acuerdo. Chapeau por ellos. Esta tarde han convocado una ejecutiva nacional extraordinaria. Confío que refuercen el papel que han estado haciendo hasta ahora.

He hecho muchos elogios a la CUP. No sólo en aspectos en los que coincido sino también en cuestiones en las que discrepo profundamente. Me parece que, como propuesta política, ha crecido como tiene que hacerse. Poco a poco, con un discurso sólido y creíble. Pero ahora les ha llegado el momento; por primera vez pueden influir de verdad en las decisiones finales. Lo más difícil de esto es renunciar a aspectos de su propuesta. Y es aquí donde tengo que decir que parece que la CUP está mostrando inmadurez.

La CUP tiene que optar entre hacer posible la renta básica universal o un presidente o presidenta con un pasado de carácter más social. Tiene que optar entre la oportunidad de crear un nuevo país condicionando la construcción a valores de izquierdas, o bloquear el acceso de Mas a la presidencia…

El gran problema de esta negociación es que, a nivel público, se ha escenificado que la clave está en la investidura. Cuando uno negocia sobre un solo punto, sólo puede ganar una de las partes. Y entonces es cuando se hace imposible el win-win. Entonces es cuando ninguna de las partes quiere escenificar la derrota. Y los discursos, poco a poco, van limitando el movimiento de todo el mundo. Si una de las dos partes cede en este aspecto, se interpretará como una derrota.

Las partes pueden considerar que no es problema si la cosa sale mal porque el soberanismo seguirá creciente. Discrepo. El soberanismo suma porque mucha gente ha creído que se podía construir una sociedad mejor. Pero el espectáculo que están dando ahora nuestros referentes políticos no ayuda. Si no hay acuerdo, cambiarán muchas cosas al sector soberanista. Muchísimas.

Esta situación sólo tiene una solución: las dos partes tienen que recuperar la negociación que se hacía a puerta cerrada. Se tienen que dar tiempo. No se pueden hacer a corto plazo porque hay demasiada tensión ahora mismo.

Continúo pensando que habrá acuerdo precisamente porque objetivamente todo el mundo pierde si no se llega a una confluencia. Dicho esto, no podemos perder de vista la realidad; muchas de las negociaciones que, efectivamente podrían acabar beneficiando las dos partes, acaban justo en el punto contrario. No son un win-win sino un lost-lost. Veremos cómo acaba…

Política

No-razones para votar Sí el 27S: La corrupción

Uno de los argumentos en contra de la independencia es recurrente. Los españoles consideran un mal endémico la corrupción. Uno de los grandes problemas del estado. No les falta razón.
El caso Pujol les ha venido que ni pintado. La prueba definitiva que los catalanes somos igual que los españoles. Con esto ya se convencen

Uno de los argumentos en contra de la independencia es recurrente. Los españoles consideran un mal endémico la corrupción. Uno de los grandes problemas del estado. No les falta razón.

El caso Pujol les ha venido que ni pintado. La prueba definitiva que los catalanes somos igual que los españoles. Con esto ya se convencen que la independencia no será útil. No cambiará nuestros políticos. Como si la independencia lo único que cambiaria fuera las personas que gobiernan…

En Catalunya no sólo hemos tenido uncaso de corrupción. Tenemos hasta casos probados, como el Caso Pallerols. Por cierto, siempre lo habíamos llamado Cas Treball e implicaba a una parte importante de la plana mayor de Unió. Todos indultados por el gobierno español. Casos abiertos tenemos algunos más que afectan Santa Coloma, Lloret

En fin, que sí. Que tienen razón. En Catalunya también hay corrupción.
Pero ellos no se paran aquí. Insinuan que en Catalunya hay mucha, muchísima corrupción. Les falta poco para decir que es la región más corrupta del mundo. Qué digo del mundo, del Universo.

Pues sí. Hay demasiada. Pero los datos son los datos. No dejan espacio a la subjetividad. Los índices de corrupción en Catalunya están por debajo de la media española según Transparencia Internacional. También se han hecho otros estudios que lo refuerzan.

¿Me consuelan esos datos? Para nada. Más cuando veo que tener menos corrupción que la media estatal no significa nada. Es aquello de que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

No, yo querría que no hubiera corrupción. Pero la hay. Como la hay en el Reino Unido, donde un Lord ha tenido que dimitir este verano por un escándalo por drogas. Como la hay en Francia. Como la hay en Italia. Y como la hay en España, con casos como los ERE, como la Gurtel, como la Punica, como el Campeón

La independencia no acabará con la corrupción en Catalunya porque ser independiente no es la cura a la corrupción. Pero las instituciones de España me han demostrado que no saben o no quieren luchar contra los corruptos.

Lo que distingue dos países es lo que hacen con el corrupto cuando lo cazan. Me gustaría construir un país donde, al que cojan con la mano en la caja, acabe en la cárcel. La independencia no es ninguna garantía de que vayamos hacerlo pero sí abre una oportunidad que España parece no darnos.

Mientras tanto, seguimos en el país donde Pujol pudo hacer lo que le vino en gana mientras no se metió con los poderes del estado. Seguimos en un país donde se utiliza la corrupción política con finalidades partidistas. Incluso los medios catalanes se suman a la fiesta. Hace unos días, el día de la presentación de Junts Pel Sí, se realizó una operación policial en contra de CDC. El objetivo; desplazar de las portadas la presentación.

Lo consiguieron. Incluso los dos medios escritos más importantes aprovecharon para atacar a la lista.

 

El Periódico relacionó las dos noticias. Por un lado el asalto a las sedes de Convergència. Por otro, la frase destacada de Artur Mas. Que quede clara la vinculación…

En La Vanguardia desplazaron la noticia de la presentación con decenas de miles de personas a un titular menor.

El caso Pujol demuestra que la independencia no es ningún antídoto para la corrupción, como seguir en España tampoco lo es, como lo demuestra Bárcenas. Votaré sí, pero eso no acabará con todos los males de Catalunya. Aunque tendré los instrumentos para mejorar.

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Política

Falacias sobre la independencia: Por etnicismo

Los medios desde Madrid tratan de vender la imagen de que este es un proyecto étnico. Como si los Puig, los Benseny o los Fuster, quisieran acabar con los García, los López o los González. Hay que conocer muy poco Catalunya para creer algo así.

Recuerdo cuando Carod-Rovira era el líder de ERC como los medios insistían en que el político quería esconder que su padre era aragonés y, encima, guardia civil. La realidad es que, antes de la campaña de desprestigio, ya sabíamos que era así porque lo había explicado muchas veces… ¡él!

Ejemplos como el de Carod hay a patadas. Ha habido una obsesión en buscar orígenes no catalanes en gente que ha defendido la independencia como si eso fuera una contradicción. Lo que sucede es que los independentistas hemos hecho bandera de no ser pura sangre catalanes.

Raül Romeva, el candidato de Junts pel Sí, nació en Madrid. Antonio Baños, el candidato de la CUP no tiene un apellido catalán. El ya ex número uno de la CUP en el parlamento es David Fernández y ya ha explicado varias veces que su madre no es catalana.

El lugar donde se probó la inmersión lingüística fue en Santa Coloma, animado por unos padres llegados del resto de España. Los líderes de Súmate hacen bandera de sentirse españoles y, a la vez, luchar por la independencia.

El hecho de que muchos que somos nietos o hijos de gente nacida fuera de Catalunya es, en realidad, un motivo de orgullo. Alguna cosa habremos hecho bien en esta tierra si tantos recién llegados se abren a empujar un proyecto de este tipo.

Lo curioso es que son entidades españolistas las que han hecho campaña por los apellidos. También son ellos los únicos que hacen un uso constante de la palabra insultante “charnego”. No hablo de twitter, donde todos sabemos que hay de todo en todas las casas y donde todos hemos perdido más de una vez los nervios. Hablo de tribunas importantes.

También es curioso que les preocupe tanto que algunas entidades de inmigrantes muestren su apoyo al proceso. Por lo que a mi respecta, cada vez que el 9N vi entrar a un inmigrante en el colegio electoral, lo viví como un triunfo.

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Política

Falacias sobre la independencia: Eliminar el español

En algunos foros se dice que los independentistas queremos acabar con el español en Catalunya. De forma tácita, afirman que, en caso de independencia, el castellano no sobreviviría a la presión del futuro gobierno de la república catalana.

Sólo hace falta un poco de sentido común para entender que una lengua con 10 millones de hablantes no puede desplazar, ni que lo quiera, una lengua que hablan más de 400 millones. La lengua castellana es una lengua de prestigio con un poder inmenso, con una capacidad de edición de libros, publicación de revistas y periódicos, de producción de contenidos audiovisuales de todo orden contra el que sería estúpido luchar.

Además, ¿de verdad lo queremos? Mi primer apellido es aragonés. Tengo familia en Valencia y Andalucía. Tengo amigos en Madrid, en Castellón, en Galicia, en Euskadi. He estado en todas las comunidades autónomas y me faltan sólo unas pocas capitales de provincia.

Crecí leyendo libros en castellano. De todo el mundo y literatura española también. Con buena parte de la familia hablo castellano. Me he enamorado y me he emocionado leyendo y viendo películas dobladas u originales en castellano.

En el colegio me hicieron sentir como propios a Becker, Machado, Unamuno, Velázquez, Picasso, Goya… Crecí viendo La bola de cristal, he cantado miles de veces a Los Rodríguez, Celtas Cortos, Héroes del Silencio…

¿De verdad alguien cree que voy a renunciar a todo eso? ¿De verdad alguien puede creer que, si algún día tengo hijos, no voy a darles la oportunidad de aprender el castellano? Es donde están mis orígenes y una lengua que forma parte de mi presente.

El español tendrá un espacio importante en el nuevo país. No tengo ninguna duda.

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Política

Falacias sobre el independentismo: Las políticas de Mas

Algunos medios y partidos políticos insisten en que votar a Junts Pel Sí es votar a favor de las políticas de Mas. Es decir, una forma de aprobar las políticas de austeridad. Han llegado al extremo de creerse sus propias falacias, y afirman que votar a la CUP también lo es. ¡Sublime!

A lo que juegan estos partidos y prensa es a insinuar que votar a la lista de Junts Pel Sí es igual a estar de acuerdo con las políticas de Mas. Eso es falso.

Una de las virtudes de Junts Pel Sí es que ha conseguido unir muchas sensibilidades distintas. Desde luego, está la sensibilidad de los Convergents. No podemos olvidar el esfuerzo que han hecho para que podamos votar. Al final, Mas ha puesto la cara y hoy tiene una querella encima. No es el único. Sin CDC, no estaríamos donde estamos.

Discrepo de la opinión generalizada que Convergència ha recortado por gusto. En todo caso, entiendo que es discutible. Y esta es la gracia. Que votar a Junts Pel Sí no significa ser votante de CDC. Raül Romeva, el cabeza de lista, es un ecosocialista contrario a los recortes. La segunda en la lista es Carme Forcadell. Fue la presidenta de la ANC. Estuvo afiliada en ERC. La tercera persona de la lista es la Muriel Casals. Tampoco milita. Cuando lo hizo, fue en el PSUC, que acabó dentro de ICV. Es decir, ninguno de los que están por delante de Mas son votantes naturales de Convergència.

Los cabeza de lista de las diferentes provincias tampoco son históricos de CDC. En Tarragona el primero es Germà Bel, que militó en el PSC. Y en Girona el cabeza de lista es Lluis Llach, próximo a la CUP. En Lleida la lidera Josep Maria Forné, que ha sido presidente de la Federació Catalana dels Bancs d’Aliments.

Por detrás de Mas y Junqueras, la lista sigue con una amalgama de personas de las más distintas tendencias políticas. Pensar que Llach o el Pare Manel trabajan para que después Mas pueda usar la tijera es una estupidez. Nadie lo ha explicado mejor que Eduard Voltas que, en un sensacional artículo, ridiculiza esta tesis.

Lo que demuestra sus intenciones es que hagan extensiva la crítica a la CUP. En su afán por tratar de manchar todo lo que suene a independencia, demuestran que no les preocupa que Mas pueda gobernar sino que la suma de diputados a favor de la independencia llegue a la mayoría absoluta.

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Política

Falacias sobre el independentismo: Un mundo feliz

La principal falacia de los medios españoles es que los catalanes nos creemos que Catalunya será una arcadia feliz. Un lugar donde los problemas no existirán. Donde todos seremos ricos y buenas personas. Donde las sonrisas se servirán a diario a cualquiera que pida una.

Lo que sucede es que eso sólo lo dicen ellos porque saben que tienen fuerza para imponer su discurso. Porque saben que, si ellos dicen que los políticos catalanes venden una utopía, muchos lo creeran.

Estoy seguro que Catalunya no será un lugar de cuento de hadas. Vamos a tener los problemas que tiene cualquier estado. Seguirá la lucha para que la gente más desfavorecida tenga más oportunidades. El paro juvenil no desaparecerá por arte de magia. Ni el fracaso escolar. Y el día uno de la independencia, las plantas de hospital que hemos cerrado seguirán con las luces apagadas.

Costará fijar las prioridades. A los partidos les costará ponerse de acuerdo sobre qué debe hacerse. Nos equivocaremos en algunas decisiones colectivas. En otros casos las acertaremos pero no serán ninguna solución mágica para nada.

No quiero la independencia porque crea que va a acabar con todos mis problemas. La defiendo porque creo que me acerca al poder. Porque quiero tomar mis decisiones como pueblo. Me cansa que atacar a Catalunya o afirmar que no nos harán concesiones, estimule el voto a favor de quien lo hace.

Hasta ahora siento que las decisiones se toman muy lejos de aquí y con criterios territoriales muy alejados de los míos. No quiero tener que discutir por cosas obvias como el corredor del mediterráneo o las inversiones en la red de Rodalies.

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Política

Motivos para el Sí el 27S: España no cumple

En el relato que construyen los medios españoles, los catalanes nos hemos vuelto locos. Como les gusta utilizar, nos hemos olvidado del seny y nos domina la rauxa. Si pueden decirse así en medio de frases en castellano para folclorizar el catalán, mejor que mejor.

Mas nos la lavado el cerebro. O comido, como prefieras. No damos cuenta cuenta de que este hombre, lo único que quiere es su parcela de poder. Y, sobre todo, poder hacer recortes, recortes y más recortes. Y robar, claro. No olvidemos eso.

La realidad es muy diferente. La realidad es que las instituciones españolas nos han engañado en cada negociación. Podemos hacer un repaso en cada estadio.

En los años 70, los catalanes pecamos de ingenuos. Llegamos entre todos a un acuerdo que hoy llamamos constitución. Los catalanes reclamamos que se reconociera nuestra singularidad en la constitución. Aceptamos una insinuación en el texto constituyente muy vago que hablaba de las “regionalidades y nacionalidades” que componen el estado, sin especificar cuáles.

El acuerdo constitucional nos pareció bien como un acuerdo de mínimos. Pero era de máximos. Contábamos que eso abriría la puerta a que, un día, el reconocimiento nacional fuera pleno. Cuando desarrollamos el texto del estatuto del 2009, nos dejaron claro que nacionalidad y nación son cosas distintas (sic). Al no especificarse en el texto constitucional qué comunidades eran regiones y cuáles naciones, quedó en papel mojado.

También renunciamos a concierto, lo que hoy llamamos pacto fiscal. El concierto sería inecesario si el uso de los recursos que hace el estado fuera leal con Catalunya. Nos equivocábamos. La desinversión en Catalunya ha sido constante desde que llegó la democracia. Alrededor de un 8% del PIB.

Se dice que fue Convergència o Pujol quienes renunciaron. Como explica el historiador Jaume Sobrequés, eso es falso. Él, que asistió como parte del PSC, admite que fue ese partido y no el nacionalista el que se opuso.

A cada nueva negociación de la financiación de la Generalitat con el estado, se mejoraban los ingresos de la Generalitat para luego recortar en la misma cuantía el gasto que hacía la administración central. Incluso llegó a transferirse una parte muy importante del IRPF para, pocos meses después, bajar el impuesto. Eso limitaba de nuevo la recaudación de la Generalitat.
En el 2003, con Maragall se quiso redactar un nuevo Estatut bajo el amparo que Zapatero apoyaría el texto. El objetivo inicial era conseguir el reconocimiento nacional de Catalunya. El día siguiente de aprobarse el texto en Catalunya con el voto favorable del PSC, el propio PSC presentaba una montaña de enmiendas para modificarla.

En 2006, Mas llegó a un acuerdo con Zapatero. Se comprometió con un texto recortado. Alfonso Guerra afirmó que el Congreso le había pasado el cepillo. Los catalanes lo votamos y entonces, el PP lo recurrió al TC. Cuatro años después, el tribunal recortó de nuevo el texto.

Las instituciones españolas se comprometen para después no cumplir. Cualquier nuevo pacto que ofrezcan a los catalanes debería llevar unas garantías que fueran mucho más allá de su palabra. E, incluso, de las leyes. Porque hasta éstas ignoran si van en contra de sus intereses.

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Política

Motivos para votar Sí el 27S: Por dignidad

Este país ha hecho cosas increíbles en muy poco tiempo. Después de la aprobación del estatut, era previsible que el Tribunal Constitucional ignorara lo que el pueblo catalán había dedicidio en referéndum. También lo que había dicho el pueblo español a través del Parlamento.

Aún así, el pueblo catalán espero con paciencia la respuesta del alto tribunal. Cuando este dictó sentencia, el pueblo salió a la calle pero mantuvo la serenidad. La manifestación del 10J fue, sencillamente, espectacular.

Las manifestaciones posteriores del 11 de septiembre en 2012, 2013 y 2014 han sido increibles. Las mobilizaciones más grandes que se han dado nunca en Europa. A pesar de eso, ni un solo incidente. Ni uno solo.

Mientras el pueblo catalán ha asumido con paciencia el devenir de los hechos, los medios y los políticos españoles nos han llamado de todo. Las referencias al nazismo, al totalitarismo y a la violencia han sido constantes. A diario.

Después empezaron a llegar los ataques desde el establishment catalán contrario a la independencia. En El Periódico es habitual que opinadores como Joaquim Coll nos digan auténticas barbaridades. En La Vanguardia le hacen el juego constante a Unió y las editoriales se han endurecido en contra.

Pero una cosa es no haber respondido con insultos y otra muy distinta es que no tengamos algo de orgullo. Los ataques a nuestra dignidad han sido constantes. No es nada agradable que te digan a diario que defiendes una causa antidemocrática.

Por eso, los ataques a nuestra dignidad son también una causa más para votar que sí este 27 de septiembre.

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Política

Motivos para el Sí el 27S: Proteger el catalán

Tengo que reconocerlo. Estoy cansado del debate sobre el catalán. Es como estar metido en la ruedecita del hamster sin parar de dar vueltas y vueltas a lo mismo. Todo esto debería ser mucho más sencillo…

Vaya por delante que soy castellano parlante. La lengua en la que suelo pensar es el castellano. Me he criado en lengua castellana y he crecido leyendo la mayor parte de libros y visto la mayor parte de las películas en la lengua que tenemos en común con todo el estado.

Eso no me hace estar al lado de los que ven el catalán como un estorbo. Como una molestia que hacemos estudiar a los hijos de los que desprecian nuestra lengua. Como una dificultad si quieren aprobar unas oposiciones. Como una incomodidad si, en un grupo, unos hablan una lengua y otros, otra.

Me parece inaceptable que si un catalano parlante ha de defenderse ante un tribunal, pueda verse obligado a defenderse en una lengua que no es la suya. Si a un personaje conocido como Laporta le pasó esto, qué no le pasará a otros catalanes con mucha menos influencia…

Debemos hacernos dos preguntas:

¿Quién está en el centro de nuestro intereses; el funcionario o el ciudadano? Si el que está en el centro es el ciudadano, éste debería poder dirigirse al funcionario en la lengua que quiera; castellano o catalán. Y éste segundo debería ser capaz, por lo menos, de entenderlo y actuar en consecuencia. Por lo tanto, es fundamental que los funcionarios entiendan y dominen el catalán.

¿Queremos o no que el catalán sea una lengua viva? Si tratamos igual a dos lenguas y una es hablada por 10 millones de personas y la otra por 400 millones, es evidente que perjudicamos a la pequeña.

Igual que tratar a todos los ciudadanos igual es injusto porque unos tienen condiciones peores que otros, tratar de forma idéntica a dos lenguas tan distintas no es igualitario.

El catalán necesita un apoyo especial y la administración central, sea la que sea, debe prestársela. En España, no sólo no ayuda, sino que muchas veces pone palos a las ruedas. Estos últimos 4 años con Wert han sido terribles. ¿Qué alternativa nos queda a los catalanes que creemos en el valor de la diversidad? Sólo la independencia.

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