Lógica Analógica

Política

Nuestro Vox de cada día

Desde que vimos un pabellón madrileño lleno de gente interesada en lo que decían los líderes de VOX, ocupan portadas y portadas. Hay una especie de mezcla de asombro, interés por entender el fenómeno y un mayor o menor grado de temor sobre lo que su éxito significa para nuestra sociedad.

Comprendo la preocupación y la necesidad de preguntarnos por qué están teniendo un éxito tan rápido, pero creo que debemos reflexionar hasta qué punto es necesario y bueno dedicarles tanto tiempo en nuestros informativos.

La comunicación en la política tiene dos ingredientes fundamentales: frame y agenda. Es decir, de qué hablas, en qué términos y cuándo lo pones sobre la mesa. Estos dos ingredientes hacen ganar y perder elecciones. Siempre se dice que un partido de gobierno sólo puede perder el poder precisamente por esto, porque tiene una gran capacidad para condicionar el frame a través de la agenda política del gobierno.

Si cuando Vox cuestiona las políticas de igualdad, partidos políticos y agentes sociales critican las medidas propuestas, les estamos sirviendo en bandeja el control de la agenda. Y, lo que es peor, les damos control total en la definición del frame. En primer lugar, convertimos la cuestión en susceptible de ser puesta en duda. Sobre un tema donde había consenso social, si hoy quieres hacer un debate público, tienes que darles sitio en defensa de la pluralidad de ideas. Involuntariamente, estamos legitimando su posición.

Además, el debate se hará en los términos que han decidido. Esto les permite defender mucho más fácilmente su tesis. El uso de las palabras determina los procesos lógicos que seguimos y, por lo tanto, las conclusiones a las que llegamos. Así, debates que se estaban cerrados, ahora vuelven a ser actualidad.

La aparición de VOX mueve lo que se considera “normal”, que, en política, se convierte en la centralidad. Si de verdad los medios de comunicación están tan escandalizados como parece, quizás deberían tratarlo como un fenómeno marginal. O dejará de serlo.

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